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Ene/Feb 2010
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n. 1


La Basílica de San Antonio
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Casa del Pellegrino

Editorial

¿A QUÉ DEDICAS EL TIEMPO LIBRE?

por Fray Zoilo Juan Tonello

Comienza un nuevo año, y en este rincón sur del planeta, que también existe, el tiempo cálido, el verano está en plena expansión. Para muchos llegan al fin las tan esperadas vacaciones, esas que empiezan a esperarse ya, cuando apenas se ha dado inicio al año laboral.
¡Cómo se fue el año! ¡Que rápido pasa el tiempo! Solemos lamentarnos. Y por lo general, para el hombre de hoy, sobre todo el hombre de ciudad, que suele manejar su vida a un ritmo exageradamente veloz, pues a ello muchas veces lo obliga la realidad, poder detener o aminorar la velocidad de ese ritmo en algún momento del ajetreado año es un anhelo siempre latente.
¡Qué bueno y que justo es descansar! Hacerlo diariamente porque es simplemente necesario para poder vivir, y también, contar con algún tiempo especial después de haber trabajado quizás durante once meses continuados.
Consideramos y estamos todos de acuerdo en que las vacaciones, para quien trabaja, son un derecho que se debe respetar. Hasta las máquinas requieren cada tanto de una revisión técnica, de un control exhaustivo para ver hasta cuando serán capaces de responder en el ritmo de la producción.
Y por gracia de Dios los seres humanos no somos máquinas. Ni siquiera engranajes de una grande y misteriosa máquina. En todo caso, somos aquellos que gracias al don de la inteligencia que nos ha sido dada, las hemos inventado para hacer cada vez mejor y menos penosos los trabajos más variados. Por cierto, somos nosotros los hombres quienes hemos de manejarlas. Pero ha querido el buen Dios que los seres humanos fuéramos mucho más que una máquina, nada menos que sus criaturas, y creadas a su imagen y semejanza.
Dios, el creador del universo nos hizo a imagen y semejanza suya, conforme lo leemos bellamente descrito en el relato bíblico; y después de hacerlo todo, descansó. Me parece que no seríamos sensatos ni justos si al considerar el relato de la creación nos olvidáramos de tan bello final.
Por lo tanto, amigos lectores, muchos de ustedes viven en esta región del sur, y estarán gozando en estos meses de enero o febrero de unas merecidas vacaciones. ¿Me permiten una pregunta? ¿A qué dedicarán el tiempo libre?
En los días de vacaciones por lo general abandonamos el ritmo habitual, algunas veces nos juntamos con otros familiares y amigos para hacer una experiencia de encuentro sin demasiados horarios en un lugar distinto, otras veces nos quedamos en casa, pero sin el apuro que trae la obligación de madrugar para salir temprano rumbo a nuestro trabajo, o simplemente aprovechamos para ponernos al día con la lectura de un buen libro que quedó cual materia pendiente a lo largo del año.
Las vacaciones son el tiempo de ‘no apurarse’. Reza una bella poesía canción de moda por estos pagos: “…Dicen que va a alguna parte, aquél que vive apurado, yo voy despacio a tu encuentro pa’demorarme a tu lado”.
Sea cual fuere la elección, me atrevo a darte un consejo que seguramente no ha de hacerte daño: ¿Que tal si aprovechas la tranquilidad de estos días, para que, al contemplar con ojos calmos la vida, las cosas, el rostro de los seres queridos, la naturaleza que te envuelve y tantas otras cosas, desde tu merecido descanso puedas decirle a aquél que te regaló la existencia, tu ‘Gracias’ sin límites y expresarle tu reconocimiento y gratitud por el año que viviste, pidiéndole te ayude a iniciar buenamente el año que acabas de inaugurar? ¿Será tal vez descabellada mi propuesta? Si crees que puede serte útil, inténtalo, de lo contrario, aprovecha de la mejor manera el tiempo libre sin olvidar que todo el tiempo al fin le pertenece a Dios.
Que tengan unas benéficas vacaciones.
Paz y Bien



 



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