'VAYAN POR EL MUNDO LLEVANDO PAZ'
por Fray Javier Fontana
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Queridos amigos lectores, durante este mes de julio se celebran distintos acontecimientos que marcaron el ritmo de la historia. El 20 de julio de 1969, un hombre pisó, por primera vez, el distante suelo lunar. La especie humana se aventuraba con éxito más allá del planeta que nos vio nacer. Por este motivo Enrique L. Febbraro, profesor de psicología, filosofía e historia, músico y odontólogo, se sintió motivado a homenajear el trabajo de aquellos hombres y mujeres que quisieron emprender semejante desafío. Este viaje a la luna simboliza los esfuerzos de la humanidad toda para extender las fronteras más allá del horizonte visible. Por esto el 20 de julio era una buena fecha para conmemorar la amistad, se instituyó como el Día Internacional del Amigo. La amistad es un vínculo precioso, que nos permite construir puentes entre nosotros y lograr mucho más de lo que podríamos individualmente. La llegada del hombre a la luna simboliza los esfuerzos de la humanidad toda para extender las fronteras más allá del horizonte visible. Hoy la amistad puede ser la suma de pequeños pasos, en donde el resultado supera las previsiones.
Desde el 11 de julio de 1987 se celebra el ‘Día Mundial de la Población’, que en un primer momento se llamó ‘Día de los 5 mil millones’ cifra que alcanzó la población mundial en ese entonces. Hoy después de 13 años somos cerca 6.800 millones. Esto nos recuerda la promesa que Dios le hace a nuestro padre Abraham “yo te multiplicaré más y más” (Gén 17, 2). Pero este número de habitantes sobre la tierra también trae aparejado desigualdad social y pobreza, esta conmemoración debe ser una llamada de atención a todos los pueblos y gobiernos de la tierra para que trabajemos juntos por resolver estos graves problemas demográficos.
El pueblo Latinoamericano viene celebrando desde hace aproximadamente dos años el bicentenario de la independencia de sus pueblos, de norte a sur y de esta a oeste, se escuchó un grito de libertad. Los grandes hombres que se sacrificaron por la independencia de estos países soñaron seguramente con un continente unido, no sólo por caminos abiertos a lo largo de las extensas tierras, sino también unidos por un mismo sentimiento de amor a la Patria y los sueños de hacer grande cada una de estas naciones. Qué con la ayuda del buen Dios podamos seguir construyendo este deseo de unidad y respeto por el bien común. Nuestro mundo requiere hoy más que nunca del esfuerzo cotidiano para que llevemos la paz que tanto se necesita.
Que el Señor nos colme de sus bendiciones y Nuestra Señora del Carmen nos acompañe durante el mes de su advocación.
¡Paz y bien!
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