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Ene/Feb 2008
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n. 1


La Basílica de San Antonio
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Iglesia hoy

FAMILIA HUMANA, COMUNIDAD DE PAZ

La guerra, con su estela de luto y destrucción, es considerada siempre y con razón una calamidad que atenta contra el proyecto de Dios, quien lo creó todo para que exista y que, en particular, quiere hacer del género humano una familia.

por Eduardo A. González

La familia ideal supone el encuentro de afecto, diálogo, comprensión mutua, respeto entre las generaciones mayores y las infantiles, los adolescentes posmodernos y los ancianos sesentistas.
En sentido opuesto, existen familias que se destruyen por rencores, celos, odios, disputas económicas, violencias ejercidas generalmente sobre las mujeres y los niños y niñas, abusos sexuales y crímenes.
Lo mismo ocurre en el planeta, desarrollado como la vivienda de la especie de los animales racionales, es decir, la familia humana.
La pertenencia a esa única familia originaria viene confirmándose con las conclusiones de los estudios del mapa del genoma humano, que tienden a demostrar la expansión de nuestros antepasados a partir de lugares muy concretos de la estepa africana, hace varios miles de años.
Pero, los antiguos escritos, llenos de simbolismos y tradiciones orales anteriores a su redacción, ubican casi desde el inicio los enfrentamientos entre ‘hermanos’. El ejemplo más conocido es el relato del asesinato de Abel en manos de Caín, en la versión recogida por los textos judíos que luego fueron recibidos por los cristianos en el libro del Génesis.

EL DRAMA DE CAIN Y ABEL EN EL RELOJ DEL DIA FINAL
Hace exactamente un año, se informaba que los científicos nucleares responsables del Reloj del juicio final habían decidido adelantarlo dos minutos, para advertir el aumento del riesgo de un desastre atómico.
El Reloj Juicio Final fue creado en 1947 por un grupo de investigadores entre los que se encontraba Albert Einstein, justamente dos años después de que Estados Unidos lanzara las primeras bombas atómicas destruyendo las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
La posición de las agujas horarios es decidida por el Directorio del Boletín de los Científicos Atómicos, en consulta con su consejo de patrocinadores, del que forman parte 18 científicos ganadores del Premio Nóbel.
Inicialmente, sus agujas marcaban las 23.53 horas, a siete minutos de la ‘medianoche’ del eventual Día Final, y desde entonces se adelantaron o retrasaron 18 veces, incluida la que se acaba de informar. En esta ocasión, los expertos han decidido adelantarlas dos minutos, de las 23.53 a las 23.55, lo que representa simbólicamente que el mundo está a cinco minutos del desastre planetario.
Las razones del cambio son las “crecientes preocupaciones sobre una segunda era nuclear marcada por graves amenazas”, señala el comunicado del grupo. “El reciente ensayo atómico de Corea del Norte, las ambiciones nucleares de Irán y la continua presencia de cerca de 26.000 armas atómicas en Estados Unidos y Rusia son síntomas del fracaso para solucionar los problemas de la tecnología destructiva del mundo”.
Un Caín planetario ya no puede excusarse con la pregunta: “¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?; porque ahora queda claro: él es también guardián de sí mismo. La inmolación del Abel planetario es la destrucción del asesino.

LA AMENAZA POR EL CAMBIO CLIMATICO
Existe una novedad en el informe publicado en el Boletín de los Científicos Atómicos al afirmase que los peligros del cambio climático, por su poder devastador, son casi tan graves como los de las armas nucleares.
“Como ciudadanos del mundo, tenemos la obligación de alertar a la opinión pública de los riesgos innecesarios que vivimos cada día, y de los peligros que prevemos si los gobiernos y las sociedades no actúan para inutilizar las armas nucleares y evitar un mayor cambio climático”, dijo el prestigioso científico británico Stephen Hawking.
En el mismo sentido, el presidente de la Royal Society de Londres y profesor de cosmología y astrofísica, Martin Rees, señaló que, aunque las armas nucleares siguen siendo “la amenaza más inmediata y catastrófica para la Humanidad”, el cambio climático “también tiene el potencial de acabar con la civilización tal como la conocemos hoy”.

UNA FAMILIA PLANETARIA
Los riesgos de la destrucción por estallido nuclear o por degradación ecológica muestran, aún desde lo negativo, que estamos ligados por una cadena de solidaridades, responsabilidades y mutuas dependencias. Como las fichas del dominó que los niños alinean en fila vertical y concéntrica, es suficiente el desequilibrio de uno, para que toda la formación se desplome. Somos familia por un común origen genético y por un evitable común destino trágico, pero además lo somos por una empecinada convicción de muchos pueblos que afirman la fraternidad universal.
El Concilio Vaticano II afirma que: “todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre la faz de la tierra…
El mensaje cristiano ofrece una visión universal de la vida de los hombres y de los pueblos sobre la tierra, que hace comprender la unidad de la familia humana…
Esta unidad es más bien el resultado de aquel modelo supremo de unidad, reflejo de la vida íntima de Dios, Uno en tres personas… que los cristianos expresamos con la palabra comunión, y una fuerza moral y cultural de la libertad…
El mensaje cristiano ha sido decisivo para hacer entender a la humanidad que los pueblos tienden a unirse no sólo en razón de formas de organización, de vicisitudes políticas, de proyectos económicos o en nombre de un internacionalismo abstracto e ideológico, sino porque libremente se orientan hacia la cooperación, conscientes de pertenecer como miembros vivos a la gran comunidad mundial…
Por esta causa, será siempre necesario, por imperativos de la misma naturaleza, atender debidamente al bien universal, es decir, al que afecta a toda la familia humana” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 432)

EL DIALOGO Y LA NEGOCIACION RESULTAN EXITOSOS
Un ejemplo concreto de cómo el diálogo, que se construye sobre la base de la comunidad de la familia humana, tiene resultados exitosos, lo brinda un informe del Human Security Center, publicado a fines del año 2006.
Allí se analiza la tendencia a que se ponga fin a los conflictos por medio de la negociación, evitando que una parte desbanque a la otra en combate. Entre el año 2000 y el 2005 no menos de 17 conflictos finalizaron gracias a una adecuada negociación de las partes, y sólo 4 por medios violentos.
Estos resultados, según el informe, confirman el éxito de los esfuerzos realizados en los últimos años para poner fin a los conflictos mediante negociaciones y fuerzas de pacificación, patrocinadas a menudo por las Naciones Unidas. Pero el Human Security Center comenta que los críticos de la negociación sostienen que con frecuencia ésta no hace más que proporcionar una pausa a los combatientes para prepararse a luchar más.
El informe responde a su vez: las negociaciones no son la causa de la prolongación de los conflictos, puesto que en muchas hostilidades ninguna de las partes es capaz de derrotar a la otra, por lo que la negociación es la única forma de resolver el tema.
Por otra parte, aunque sigue siendo demasiado prematuro un análisis definitivo de la situación, los acuerdos negociados últimamente aparecen mejor formulados y con mayor consistencia. En el periodo 2000-2005, sólo dos de los 17 acuerdos negociados no fueron exitosos.

COMUNIDAD HUMANA, FAMILIA DE PAZ
El lema propuesto para la Jornada Mundial de la Paz, que dice “familia humana, comunidad de paz”, puede ser equivalente en sus términos modificando ambos sujetos y ampliando su sentido: “comunidad humana, familia de paz”.
Con esta variante se destaca que la especie humana no aparece en la tierra como un conjunto de seres aislados, sino que surge en medio del entretejido de un espacio vital que le permite acceder a la alimentación, a la defensa de las agresiones de los animales, y a establecer relaciones con otros semejantes, ya sean sus iguales en los primeros grupos de convivencia o los hijos que se van reproduciendo en una cadena que llegará a nuestros días.
“El libro del Génesis muestra que el ser humano no ha sido creado aislado, sino dentro de un contexto del cual son parte integrante el espacio vital, que le asegura la libertad (el jardín), la disponibilidad de alimentos (los árboles y el jardín), el trabajo (el mandato de cultivar) y sobre todo la comunidad (el don de la ayuda de alguien semejante a él)” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 428).
Por eso es posible descubrir en la Comunidad Internacional lazos de convivencia entre las naciones y los pueblos, basados en el derecho de cada una de las partes y de cada persona que los integran, pero con el proyecto de respetarlos no sólo en el nivel jurídico, sino a partir de los vínculos de concordia que parte de reconocerse familia humana.
Nyerero Julios Kambarage, gran luchador contra el colonialismo en Africa, Primer Presidente de Tanzania, actualmente en proceso de beatificación, concretó su filosofía política en un término muy extendido en su etnia: ujamaa, que significa extender a todos los hombres el valor de la solidaridad existente en la familia y en el clan regional.


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