Vai all'homepage del Messaggero Vai all'homepage della Basilica

Marzo 2010
Vai al sommario
n. 3


La Basílica de San Antonio
www.caritasantoniana.org
Casa del Pellegrino

Psicología

Significado psicológico y simbólico

CUARESMA

La Cuaresma representa una invitación a la reflexión acerca de la propia vida, el sentido personal que se le va otorgando y la manera en que se está actuando.

por por Clelia Volonteri

El ser humano, en su búsqueda de Dios, ha edificado diversos sistemas teológicos; algunos de ellos tan sutiles y abstractos que requieren una inteligencia superior al promedio para ser comprendidos. Pero en forma paralela se fue construyendo un mundo de símbolos que son accesibles a todas las personas.
A diferencia de las ideas -solamente comprensibles desde un abordaje intelectual- los símbolos constituyen un lenguaje accesible a todos: adultos, niños, primitivos, civilizados.
Los símbolos aparecen en toda clase de manifestación psíquica. Se manifiestan en los sueños, en pensamientos, sentimientos, situaciones y actos simbólicos. Hay muchos símbolos que no son individuales sino colectivos en su naturaleza y origen. Se trata principalmente de las imágenes religiosas.
Es sabido que las representaciones religiosas tienen la cualidad de poseer una enorme fuerza sugestiva y emocional, ya que la misión de los símbolos religiosos es dar sentido a la vida del ser humano.
Se puede distinguir entre símbolos naturales y culturales. Los primeros derivan del contenido inconsciente de la psiquis y representan variaciones en las imágenes arquetípicas esenciales. Muchos de ellos se hallan en los relatos más antiguos y en las sociedades primitivas.
A su vez, existen símbolos culturales que se utilizan para expresar verdades eternas y son empleados por diversas religiones. Se trata, en este caso, de imágenes colectivas aceptadas por sociedades civilizadas. Una característica es su numinosidad, término que alude a lo enigmático y la propiedad que se puede experimentar directamente solamente en lo divino que le incumbe y que provoca una profunda emoción.

Los símbolos en la Cuaresma

Los cuarenta días previos a la Pascua constituyen la Cuaresma y son propicios para la preparación de los cristianos para la culminación en la Semana Santa.
Estos días de Cuaresma evocan el período en el que Jesús estuvo en el desierto y, a la vez, representan los cuarenta años de la marcha del pueblo de Israel hacia la tierra prometida, luego de liberarse de la esclavitud en Egipto.
Luego de los festejos de Carnaval -en los que prevalece la expansión y la diversión sin límites- Cuaresma se erige como la contrapartida, al ser un tiempo de introversión y recogimiento.
Es así que la Cuaresma representa una invitación a la reflexión acerca de la propia vida, el sentido personal que se le va otorgando y la manera en que se está actuando.
Se trata de un período extremadamente importante para la conversión y búsqueda de la esencia del ser cristiano: a semejanza del modelo de Jesús, vivir la vida dentro del marco de los valores éticos y de solidaridad con el prójimo.
Como hemos señalado, la función de los símbolos religiosos es otorgar sentido a la existencia del hombre. Su persistencia, difusión y temática prueban la universalidad de la experiencia que traducen.
En lo relacionado con la Cuaresma, podemos encontrar tres símbolos específicos: la ceniza, la cruz y el ayuno.
La ceniza indica el comienzo del camino de cuarenta días que desembocará en la Pascua. El comienzo de la Cuaresma coincide con el miércoles de ceniza, que recuerda al cristiano “polvo eres y polvo serás”, a la vez que invita a la introspección, al arrepentimiento de los errores cometidos y la reafirmación de la creencia en el Evangelio.
El símbolo de la cruz recuerda la Nueva Alianza en la Pascua de Jesucristo.
El ayuno representa una opción de sacrificio en este período, a la vez que un gesto de rebeldía en el contexto de una sociedad consumista. Una profunda convicción de que la existencia tiene un significado más amplio es lo que puede elevar al hombre más allá del mero ganar y gastar.

La necesidad del símbolo
El símbolo es necesario, ya que en su búsqueda de Dios el ser humano va descubriendo que la realidad misma es -en esencia- un símbolo.
En la sociedad contemporánea el ser humano ha caído en un racionalismo extremo, caracterizado por la pérdida de sus valores espirituales. Esto ha determinado una verdadera desorientación existencial.
Podemos observar que a la vez que ha crecido desmesuradamente el conocimiento científico y técnico, el mundo se ha ido deshumanizando. El hombre ya no se siente inmerso en la naturaleza y ha perdido su identificación con los fenómenos naturales, al mismo tiempo que se aleja de sus repercusiones simbólicas.
En los pueblos primitivos los mitos y ritos hacen que el hombre se sienta responsable de toda la realidad, pues por medio de éstos no se constituye meramente en espectador sino que participa como co-creador del mundo. Los mitos y los ritos primitivos tienen la función de sostener y recrear periódicamente la realidad, ya que el mito no es un simple relato ni el rito un simple hábito: ambos expresan la participación del ser humano en la realidad del mundo.
El rito pone entre paréntesis la rutina y el tiempo cotidiano y eleva al hombre a una realidad intemporal en el que Dios crea al mundo con un acto que necesita ser renovado.
En esos momentos fuera del tiempo y en el espacio especial del templo tanto el hombre primitivo como el civilizado cumplen el rito de la resurrección de Dios que ha agonizado y muerto.
Pero la relación con Dios abarca más que la vigilancia de la conducta recta y los buenos pensamientos, ya que existe el anhelo de entrar en comunicación con la presencia divina. La plegaria es la herramienta que cumple esa función y que conduce a la imagen de un Dios que escucha.

Rito, símbolo y sacramento
Cualquier rito o sacramento es bueno con la condición de que el objeto simbolizado sea efectivamente algún aspecto de la realidad divina y de que la relación entre símbolo y hecho sea claramente definida y constante.
Si los ritos sacramentales son repetidos con espíritu de fe y devoción se produce un efecto duradero en la psiquis porque, junto con la perseverancia, crean la base para la vivencia de una numinosa presencia real de lo divino en dos planos: fuera y dentro del creyente.
Sin embargo existe una cierta peligrosidad en el exceso de ritualismo, que puede conducir a un excesivo formalismo en el que se descuide el contenido: debemos tener en cuenta que el Jesús que muestra el Evangelio es un predicador activo y no un dispensador de sacramentos ni ejecutor de ritos.
Se trata, entonces, de lograr ser más humanos y que el tiempo de Cuaresma haga propicia la reflexión y la búsqueda de respuesta al gran desafío: ¿Como ser verdaderamente cristianos y comunicar la Buena Nueva en un mundo signado por la injusticia y la pobreza?



© 2010 PPFMC Messaggero di S.Antonio Editrice
Via Orto Botanico 11 - 35123 Padova (Italy) - P.Iva 00226500288
email:info@santantonio.org