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Julio 2010
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n. 7


La Basílica de San Antonio
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Casa del Pellegrino

Vida Antoniana

Misión en México

EN EL ESTADO DE GUERRERO

Los frailes reconocen que los amuzgos y mixtecos ofrecen muy buena disponibilidad para el aprendizaje y además se manifiestan afectuosos y agradecidos a los religiosos que los sirven con el anuncio de la Palabra y los sacramentos.

por Fray Jorge Fernández

En 1979, con el clima eclesial latinoamericano de opción preferencial por los pobres y marginados que estaba creando la III Conferencia general del CELAM -Conferencia Episcopal Latinoamericana-, celebrada en Puebla, México, algunos frailes menores conventuales fueron enviados desde Estados Unidos para trabajar al servicio de pueblos aborígenes, específicamente los amuzgos y los mixtecos, en el Estado de Guerrero.
Actualmente aquella misión iniciada otrora continúa, por medio de dos fraternidades franciscanas conventuales, una en Tlacoachistlahuaca y otra, no muy distante, en Xochistlahuaca.

Tlacoachistlahuaca,

santuario mariano entre amuzgos y mixtecos
Tlacoachistlahuaca, dicho Tlacoachis, es un bonito pueblo de montaña, rodeado de cerros que invita a los ojos a mirar al cielo. El canto de los gallos, el gorjeo de los pájaros, el rebuzno potente de algún burro colmando el horizonte marcan el ritmo del amanecer. Asimismo, a las 6.15 de la mañana en el Santuario y sede parroquial de la Inmaculada Concepción se celebra la eucaristía agradeciendo a Dios por renovar la vida y pidiendo vivir la nueva jornada acorde a su voluntad y proyecto divino.
En Tlacoachis viven tres frailes y también hay dos comunidades religiosas femeninas. Aparte de la cabecera parroquial, se atienden otras 24 comunidades dispersas en pequeños poblados de las montañas, cuyos malos caminos causan un gran desafío al deteriorarse seriamente cuando las lluvias se hacen frecuentes. ¡No hay vehículos que aguanten por mucho tiempo!
Los frailes y las hermanas trabajan denodadamente para preparar y ofrecer la celebración de los sacramentos a los fieles, por medio de la catequesis, de las charlas bautismales y matrimoniales, como así la formación de agentes pastorales con cursos, preparación bíblica y diversas actividades.
En Tlacoachis los habitantes son los amuzgos y los mixtecos que hablan idiomas diversos, no obstante lo cual básicamente logran comprenderse entre sí.

Xochistlahuaca y sus 40 comunidades

A unos 30 km de Tlacoachis, montaña arriba, se encuentra Xochis, pueblo totalmente habitado por amuzgos. Es hermoso ver a las mujeres amuzgas vestidas con sus trajes típicos, cada cual produce el propio, conformado por una anagua (tal vez provenga de ‘enagua’), sobre la cual se ponen el delicado wipil, una túnica blanca y transparente, como signo de pureza y paz, adornada con cuatro cintas bordadas con pájaros, flores, ríos y elementos de la tierra, los grandes dones que los amuzgos agradecen a Dios.
Aquí también hay una fraternidad compuesta por tres frailes, que sirven, amén de la sede parroquial, a 40 comunidades. Para afrontar semejante tarea de evangelización, la parroquia cuenta con 200 catequistas que trabajan distribuidos en 5 secciones en las que se encuentra organizada la misma.
Para contrarrestar el nocivo efecto de algunas sectas y en particular la presencia de un falso y mal llamado ‘obispo’, que han creado mucha confusión en el pueblo de Dios, se han organizado grupos bíblicos y de formación en la doctrina católica, los cuales han alcanzado muy buenos frutos en sus tareas.
Los frailes reconocen que los amuzgos ofrecen muy buena disponibilidad para el aprendizaje y además se manifiestan afectuosos y agradecidos a los religiosos que los sirven con el anuncio de la Palabra y los sacramentos.

Los Albergues para estudiantes

En la mayoría de los pueblos de la montaña sólo existe la educación de nivel primario, llevado a cabo en la lengua local. Por lo cual, los adolescentes y jóvenes quedan sin la posibilidad de acceder a la educación media y superior -los llaman secundario y preparatorio- y por ende también sin la posibilidad de aprender el castellano, puente cultural indispensable para integrarse al resto de la sociedad mexicana.
Como una alternativa de salida a esta situación los frailes han creado, tanto en Tlacoachis como en Xochis, albergues (residencias) para muchachas y muchachos de las montañas. Estos viven en dichos albergues y concurren a las escuelas del Estado. Sus padres no deben pagar una cuota en dinero pero sí colaboran con leña, granos y con lo que puedan para la alimentación. También el Estado mexicano ofrece en dinero una pequeña contribución a la obra: el equivalente a una semana de alimentación. Distribuidos entre los cuatro albergues de Tlacoachis y Xochis, viven y estudian actualmente unas 40 muchachas y unos 50 muchachos.

Desafío cultural y social para la evangelización
Uno de los grandes desafíos que afrontan los misioneros es el de los idiomas diversos, ellos utilizan como lenguaje corriente el castellano, mientras que la mayoría de los pobladores locales hablan el mixteco o el amuzgo.
En muchos casos la comunicación se lleva a cabo por medio de traductores, a los cuales se puede apelar para diálogos generales, reuniones e incluso prédicas pero no para el caso de las confesiones o diálogos personales de acompañamiento espiritual. ¿Qué hacer? Sin dudas se hace necesario que los misioneros aprendan idiomas locales, esencial no sólo para predicar y dialogar con más libertad sino también para comprender la idiosincrasia y cosmovisión de estos pueblos originarios. Por otro lado, esto sería corresponder culturalmente al esfuerzo que muchos mixtecos y amuzgos llevan a cabo aprendiendo el castellano y estudiando para integrarse al resto de la sociedad.
Estos pueblos viven también carcomidos por la pobreza, lo cual los convierte en fáciles víctimas de manipulaciones, sometimientos y ofertas económicas reñidas con toda ética y moral. Un ‘señor’ que se pasea orondo y gordo por estas montañas es el narcotráfico, con todo su poder económico, acosando ya angurriento el poder político y usando todo el poder de la violencia cuando no se responde a sus necesidades y reglas. Esta situación, obviamente, no la pueden resolver los misioneros, pero es una cuestión a transformar evangélicamente en la que está llamado a intervenir seriamente el Estado con todos sus recursos.


Oración final
Bendice Señor a los amuzgos y mixtecos,
bendice sus manos trabajadoras,
bendice sus miradas pacíficas,
bendice sus almas amigables,
bendice sus corazones creyentes,
bendice sus pies peregrinos
y bendice a tus misioneros que los sirven.

¡Amén!






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